¿Qué es la integración sensorial?

La teoría de la Integración Sensorial nace en Estados Unidos en los años 70 gracias al trabajo de Jean Ayres. Ella propone que para poder desarrollar habilidades motoras, cognitivas y sociales el cerebro debe poder procesar el flujo continuo de información que viene de los sentidos. Por lo tanto, para esto necesitamos estar expuestos a un medio con estímulos y demandas adecuadas para que podamos ir desarrollando nuevas destrezas.

Jean Ayres fue una terapeuta ocupacional con estudios en psicología educacional y su gran preocupación fue el poder entender como algunos niños presentaban dificultades de aprendizaje sin tener déficit a nivel de habilidades cognitivas. Ella veía que era fundamental para los aprendizajes académicos que los niños pudieran usar y procesar la información del medio.

Ayres definió Integración Sensorial como el proceso neurológico que organiza las sensaciones que provienen de uno mismo y del ambiente, lo cual nos permite cumplir con las diversas demandas del medio. Si bien en esta teoría se analiza como el niño usa y procesa la información proveniente de todos los sentidos le da un mayor énfasis al sistema vestibular, propioceptivo y táctil.

Más Información

El sistema propioceptivo es aquél que nos proporciona información sobre la posición y el movimiento de nuestro cuerpo en el espacio. Permite el funcionamiento armónico de músculos, tendones y articulaciones, regulando la dirección y rango de movimiento articular y calibrando la fuerza aplicada al movimiento. Este sistema interviene en el desarrollo del esquema corporal y en la relación de éste con el espacio, sustentando la acción motora planificada (praxis) y permitiendo que usemos nuestro cuerpo de manera eficiente y efectiva. De igual modo, el sistema propioceptivo incide en la regulación del estado de alerta y los estados emocionales, siendo el principal inhibidor o regulador ante reacciones desmedidas o de rechazo frente a otros estímulos sensoriales.

El sistema vestibular responde y se activa ante los cambios de posición de la cabeza en el espacio y, en conjunto con el sistema propioceptivo, permite mantener un adecuado tono muscular, coordinar el movimiento de los ojos con la cabeza y el cuerpo para mantener un campo visual estable, coordinar ambos hemicuerpos en tareas bilaterales, mantener el equilibrio y anticipar los movimientos del cuerpo, orientándose adecuadamente en el espacio.

El sistema táctil es el encargado de registrar la información externa relacionada con temperatura, textura, consistencia; y de este modo discriminar entre los diversos estímulos del medio, reaccionando ante aquellos amenazantes o dañinos. De igual modo, nos permite localizar en qué lugar somos tocados, participando así en el conocimiento de nuestro propio cuerpo. El sentido del tacto promueve a la vez conductas exploratorias, permitiendo en conjunto con el sistema propioceptivo desarrollar la acción motora planificada, principalmente las habilidades de manipulación (praxis fina). Finalmente, este sistema sustenta el desarrollo del vínculo emocional padres-hijo/a y el sentido de apego y seguridad.

La teoría de integración sensorial y las estrategias que propone, nos permiten facilitar los procesos de maduración y de aprendizaje de los niños en un contexto lúdico e intrínsecamente motivante. Puesto que, para que los niños puedan discriminar y utilizar la información sensorial proveniente del medio y desde su cuerpo, es fundamental que estén expuestos a ambientes con una cantidad y variedad de estímulos adecuados. Los ambientes sobre estimulados, pueden dificultarles focalizar su atención y organizar su conducta, por otro parte, ambientes pobres en estímulos limitan la posibilidad de vivenciar experiencias variadas y novedosas, que constituyen desafíos y permiten el logro de aprendizajes.

Esta teoría y modelo de tratamiento propone que, a través de las experiencias con su ambiente, el niño va adquiriendo nuevas habilidades y perfeccionando las ya existentes, todo esto dentro de un contexto lúdico donde se ponen en juego las capacidades de ideación (qué quiero hacer - crear un plan), de planificación (cómo lo voy a hacer) y finalmente las habilidades para ejecutar las acciones.

En este abordaje no se buscan los aprendizajes a través de la repetición, ni se pretende entrenar al niño en destrezas refinadas, sino que la idea es que los niños vayan desarrollando destrezas a través de su exploración y de sus acciones con equipos específicos que brindan importantes cantidades de estímulos (táctiles, propioceptivos y vestibulares principalmente), los cuales utilizados de manera determinada y con objetivos claros pueden potenciar el desarrollo de habilidades que son de gran importancia para su desempeñopre-escolar y escolar, por ejemplo, es posible ver una repercusión positiva en el control postural, la coordinación bilateral, la regulación de los movimientos y la fuerza, el nivel de actividad, los niveles de atención/concentración, el control de impulsos, entre otros.

Noticias


 

Contáctanos:

ischile@gmail.com